UN MILAGRO DE AMISTAD


por ALBERTO SAVORANA

Crónica del encuentro del Presidente del Consejo Pontificio para los laicos con don Giussani y los responsables internacionales de CL. Signo de la paternidad del Papa y de su pasión por la vida concreta de los carismas de la Iglesia.



Milán, 30 de spetiembre de 1997. Trescientos universitarios aplauden a un Obispo que viene de Denver, Colorado, que acaba de hablar: «Confieso que me siento humillado frente a esta demostración de la presencia de la gracia de Cristo entre vosotros. Sois una gran esperanza para la Iglesia que está entrando en el futuro y me siento un priovilegiado por poder trabajar como presidente del Consejo Pontificio para los laicos con el Santo Padre que tiene una relaciuón tan estrecha con vosotros, miembros de Comunión y Liberación». Los estudiantes responden entonandio el Non nobius domine. Monseñor James Francis Stafford fue a Miulán a finales de septiembre para encontrarse con don Giussani y los responsables de CL. Estaban también Javier Prades y Julián Carrón, quienes comparten desde España la responsabilidad general del movimiento. «No sé cómo exponer el relato de este milagro, porque ha sido verdaderamente un milagro...», empezó diciendo don Giussani que hacía los honores de la casa, interrumpido inmediatamente por monseñor Stafford: «Sí, un milagro de amistad». «Realmente», prosiguió don Giussani, «porque todo empezó sin que el que habría de iniciar esto, supiese lo que hacía. Yo, de hecho, fui a dar clase al liceo Berchet de Milán msólo porque estaba tan contentio de mi fe, que querái comunicarla a los jóvenes».

Aquel alboroto en el tren


El relato se llena de recuerdos vivos: «Todo empezó cuando era sacerdote auxiliar de los estudiantes de Acción Católica: una vez, cuaqndo iba en el tren desde el Adriático a Milán, vi un grupo de jóvenes que saltaban por el tren y armaban gran alboroto entre ellos. Yo intervine, hablé de Jesús, de Jesucristo. Se rieron de mí, pero después estuvimos discutiendo "ferozmente" durante las dos horas que duró el trayecto. Me fui a casa con el alama muy apenada: ¿por qué -me preguntaba- esos chicos son así? Son así pporque no han conocido a nadie que le hable de Cristo.» Don Giussani continúa: «Entonces fui a ver a mi cardenal, Giovanni Colombo, que por aquel entonces era Rector de todos los seminarios de Vengono, y le dije, "Mire, tengo que dedicarme necesariamente a esa gente". Dejé entonces la Facultad de Teología de Milán -se estudiaba teología oriental y a mí me apasionaba- y me puse a dar clase de religión. Cuando entré en el Berchet comprendí que el método era el de comunicarme a mí mismo: de hecho, lo que decía acerca de Jesúsera lo que yo había vivido. De aquí nació el concepto de "experiencia": es decir, que sólo a través de la experiencia se comprende, e incluso se demustra, la verdad de algo». El Obispo fija la mirada y anota las palabras: método, comunicar, experiencia... Después de una mañana de intervenciones de los responsables de los diferentes ámbitos del movimiento, monseñor Srtafford quiso recordar las bien conocidas palabras de Juan Pablo II en la vigilia de Pentecostés de 1996: «Uno de los dones del Espíritu a nuestro tiempo es ciertamente el florecimiento de los movimientos eclesiuales, que desde el comienzo de mi pontificado sigo inidcando como motivo de esperanza para la Iglesia y para los hombres. Son un signo de la libertad de formas en las que se realiza la única Iglesia y representan una novedad segura que todavía espera ser comprendida adecuandamente en su completa y positiva eficvacia para el reino de Dios que actúa hoy en la historia».

La fractura del corazón


Y del encuentro se pasó a la comida, que estuvo caragada de preguntas sobre algunas palabras que marcan el camino de CL -realidad, experiencia, razón, obediencia, libertad-. Y de la comida a un encuentro con profesores del Instituto Sacro Cuore y con trescientos responsables de los universitarios de CL, que han narrado algunos de los episodios de la vida en los ateneos milaneses. "Escuchándoos, -dijo el PresidentePro laicis al final de los testimonios- he comprendido que aplicáis vuestra inteligencia, iluminada y corroborada por la fe, para afrontar el desafío de la relación entre fe y cultura. Esta inmensa división entre fe y cultura, entre nuestra experiencia como creyentes y nuestra experiencia como ciudadanos, no es nueva, como bien sabéis. El primer gran laico que se expresó en la lengua italiana, Dante, habló ya de esta fractura, de este fenómeno sísmico del corazón que caracterizaba su tiempo. Por tanto es un fenómeno que comenzó a principios del segundo milenio. Rezaré para que esta magnífica demostración de seguimiento cristiano que he presenciado hoy, empiece a sanar la terrible división entre la vida y la fe. Que seáis los primeros que como hombre y mujeres, como laicos, deis testimoniode este puente entre el intelecto y la fe». La larga jornada milanesa de monseñor Stafford concluyó con un tentampié en la "casa" de los Memores Domini del Sacro Cuore, seguida de la cena con los sacerdotes del grupo de la Fraternidad del Stadium Christi.
(Traducido por Belén Cabello)