Regalo del Espíritu,
Esperanza para la humanidad
En el contexto de la preparación para el Gran Jubileo del año 2000, este año, 1998 es particularmente dedicado al "redescubrimiento de la presencia y acción de el Espíritu Santo".

En su homilía de la Vigilia de Pentecostes, el 25 de Mayo de 1996, Juan PabloII dijo que estaba contando con una gran presencia este año "en el testimonio común y la colaboración de los movimientos". El Santo Padre luego afirmó, "Yo confío que ellos, en comunión con los Pastores y unidos a las iniciativas diocesanas, darán al corazón de la Iglesia su espiritual, educativa y misionera riqueza, como preciosa experiencia y propuesta de vida Cristiana".

En la homilía citada Juan Pablo II dijo, "Uno de los regalos del Espíritu para nuestros tiempos es con seguridad el florecimiento de los movimientos eclesiales que desde el comienzo de mi Pontificado no me he cansado en indicar como una razón para la esperanza de la Iglesia y de la humanidad. Ellos "son un signo de la libertad de formas en las cuales la Iglesia es reconocida, y representan una novedad real que aún espera por ser adecuadamente entendida en toda su eficacia positiva para el Reino de Dios trabajando en la historia de hoy".

En respuesta a esta solicitud de parte del Santo Padre, el Consejo Pontificio para el Laicado ha decidido, en acuerdo con algunos responsables de los diversos movimientos y comunidades, organizar para el próximo 30 de mayo de 1998, en la Vigilia de Pentecostes, una peregrinación que culminará en un encuentro con el Santo Padre en la Plaza de San Pedro.