CARTAS



Santo Domingo

Un nuevo inicio

Querido don Giussani: Soy un estudiante de quinto curso de la Universidad Autónoma "Santo Domingo", en la República Dominicana. Estoy contento de gozar de la misericordia que se me ha manifestado al ser acogido a través de don Diego para unirme a la compañía. Conozco el Movimiento desde haca muy pocos meses y siento que deseo morir con esto.

Soy joven, tengo sólo 25 años, y gracias a la ofrenda cotidiana de la Presencia de Cristo, puedo ser feliz. Siempre he estado buscando la verdad total hasta recoger estúpidamente fragmentos de realidades, pero apenas obtenía algo de ahí, las personas se me escapaban de las manos, eran como arena. Buscaba el deseo de infinito en el sexo, en las artes marciales, en la psicología, en le filosofía. Nada daba resultado. Lo he probado todo y me he sentido abandonado. No podía hacer nada para obtener mi felicidad. Me he deprimido, he ido al psicólogo, me he refugiado en la música. Nada daba resultado. Hoy sé que mi felicidad depende de Otro que me ha creado. Yo , que buscaba el infinito, no podía ver la realidad, pero antes de que yo naciese, El ya me buscaba a mí.

Es importante para mi subrayar que mi vida la siento ahora más mía. Hace algunos días he presentado los exámenes, el primero de ellos no lo he aprobado, pero ha sido un éxito porque gracias a la ofrenda he participado en la gloria de Cristo. He continuado con los demás exámenes aprobándolos y permaneciendo agradecido de la oportunidad que el Misterio me da de ayudarlo a manifestarse. Mis amigos de la Escuela de Comunidad y yo somos muy diferentes, sin embargo me quieren como padres y nunca nadie me había amado así, de esa manera. Gracias don Giussani por haberme hecho encontrar esta compañía.


Ernesto

Santo Domingo




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